lunes, 23 de diciembre de 2013

Encontrándote con Tu Dios Interior....


Muchas veces nos preguntamos porque no alcanzamos nuestros objetivos....porque no concretamos relaciones, o no logramos mantener una relación sana y estable...

Muchas veces lo que nos sustenta y las creencias que hemos aprendido a lo largo de nuestra educación en casa, y por la sociedad tiene mucho que ver...
Cuando tenemos la disciplina de interiorizar probablemente nos acerquemos a las respuestas, pero muchas veces solo damos vueltas sobre el problema pero no tenemos la visión de lo que en realidad sucede...
Me llego este artículo a propósito de los paradigmas que suceden en nuestro actuar, y como no hay coincidencias.....se los comparto:

Creencias
Las creencias son todos los pensamientos implantados en ti mente y todos los paradigmas que has acumulado a través de tu experiencia vital.

Son esos conceptos que aceptas sin dudar y sin cuestionar su lógica. Los recibes y acoges como propios, sin detenerte a analizar su contenido para ver si son verdades o mentiras que a fuerza de repetirlas se convierten en verdades.

Convicciones sociales, modelos de conducta, parámetros morales, enseñanzas religiosas, prejuicios y normas con los que tu vida y tu actuar, pensamientos que no provienen de ti pero que has asumido como propios y acatas sin poner en duda su legitimidad.
Si comienzas a explorar dentro de ti, te darás cuenta de cuantas ideas absurdas controlan tu pensamiento y tu actuación. Cuando entras en contacto con la verdad que hay en ti es cuando empiezas a cuestionarlo todo. No se trata de una actitud rebelde ni crítica, sino más bien de un proceso de limpieza. Al poner tu mente en orden, comienza a verlo todo desde una óptica diferente, poco a poco dejas de calificar tu mundo con base en esas creencias. Reconoces que viene de fuera, que no resuenan contigo y que son sólo mentiras que aceptaste en un estado de conciencia diferente y que ya no necesitas para guiar tu vida.
A través de la experiencia de ti mismo, descubres que algunas de ellas son descabelladas. Otras pueden ser aceptables tal como son y algunas más podrían ser depuradas hasta llegar a su esencia verdadera. Nuestras creencias son tantas y cobijan tantos aspectos que la labor a emprender es dispendiosa: creencias que te dicen como debe actuar un hombre o una mujer, que te imponen una imagen errada de Dios, que te atan al pecado o a la culpa, que te indican cómo tratar a los demás. Creencias que anulan el valor, la bondad, la belleza y la sabiduría; que separan y dividen lo que no puede ser dividido.Es una mentira cualquier creencia que te ate al sufrimiento, limite tu libertad, robe tu autonomía o te haga sentir pequeño, desvalido y necesitado; que te hable de penas, sacrificios y castigos; que te pida renunciar a algo o te obligue a discriminar, juzgar, condenar o castigar a los demás o fomente en ti la necesidad de luchar, competir, sufrir y padecer.
Depositar tu fe en la verdad que surge de tu interior y que no tiene opuesto. Esa verdad que te ofrece amor, dicha y paz sin pedir nada a cambio; que te recuerda el maravilloso ser que eres, te habla de la existencia de un Ser Divino en ti que anhela tu felicidad. Una verdad innegable porque porque surge de una fuente que solo te ofrece plenitud, que no te separa de Dios ni de tus hermanos y reconoce y alienta tu derecho indiscutible a ser libre y feliz.

Diana Rodríguez Angulo

Que éste inicio de semana maravilloso....preparándonos para que nazca una vez más esa parte compasiva de lo Crístico....te invito a dar un paseo por tus creencias para honrar lo que te ha hecho crecer, o quizás despedir aquellas que ya no te son de utilidad o la nueva versión desde tu Ser de Luz....que tu vida este llena de maravillosos milagros....y que estés dispuesto a moverte hacia la felicidad.....un abrazo desde nuestro ser de luz Conectándonos desde Mi Corazón a tu Corazón....y de ida y vuelta.....¡¡¡Felices Fiestas!!! desde donde las vivas....y desde cualquier punto del planeta....saludos Madrid!!! saludos Australia!!!!


                                                          Ama a tu Dios Interior