lunes, 11 de marzo de 2013

Mi primer Pastel....


Hoy ando un poco desvelada, pues ayer platicando con mis hijos se nos fueron las horas, y realmente nos acostamos muy entrada la madrugada.

Todo empezó celebrando el cumple de mi hijo, desafortunadamente Frank, no puede estar pero cuando sucede eso (como en muchas familias pasará, cuando el papá viaja mucho) para nosotros es un motivo de doble celebración, que eso es verdaderamente un privilegio.

Quizás yo he sido la culpable de esas situaciones de tantas celebraciones, pues por ej. para mi el cumpleaños no se puede obviar, es algo muy muy importante pues es como el dar gracias por el año vivido, por todas las cosas maravillosas que han llegado o pasado por nuestra vida durante ese año transcurrido.

Mi primer cumpleaños que celebré fue cuando tenía 11 años, si no te sorprendas, probablemente eso sea uno de los motivos que ningún cumple en mi casa se pasa por alto, haya la situación que haya y nos toque vivir lo que sea en ese momento.

Ese cumpleaños fue especial e inolvidable, a esa edad, por alguna razón decidí que no pasaría un año más sin soplarle a las velitas, es increíble como recuerdo cada detalle, a espaldas de mi madre, con tan sólo mi voluntad, y mi despertar hacia la vida, resolviendo que lo que me hiciera falta me correspondía a mi, y sólo a mi ir a por ello.

Y que en el mundo, o por lo menos en mi mundo, siempre ha habido y habrá gente maravillosa (ángeles de carne y hueso) que me han ayudado a cumplir con ese derecho, y con muchas cosas, derechos y deseos durante mi vida, que nunca he estado sola.

En ese tiempo vivía en el pueblo de mi Madre, ella y yo sólo (mis hermanas vivían con mi Padre lejos de ahí) y como vecinos teníamos una familia grande y maravillosa, eran muchos hijos, mucho cariño, mucha unión, lo cual yo vivía siendo la amiguita de una ellos, la de en medio (Tere) de estos vecinos (Los Topete Oliva).

Y una de las grandes ( no se, me llevaría 7 u 8 años) Rosa, hacía unos pasteles riquísimos, y me empeñé en mi interior, de que esa vez tendría pastel, que ese año ya tendría que celebrar mi cumple, no me pregunten como fue que la convencí, seguramente viendo a una niña de mi edad con tantas ilusiones, no se lo pensó y me hizo un rico pastel de bizcocho de naranja, en forma rectangular.

Ese pastel, yo todavía al cerrar los ojos, lo veo color amarillo el betún, y me parecía un pastel enorme (claro que era de tamaño normal) pero aquel pastel en mi recuerdo era tan grande como mis ganas de tener una celebración de cumpleaños.

Por eso hoy soy feliz al celebrar a Frank y a mis hijos, es muy importante para mi, que todos los años celebremos el día específico, y si por alguna razón no estamos los 4 volverlo a celebrar cuando estamos la familia en pleno.

Cada cumpleaños, quizás sea también el honrar la valentía de una niña de 11 años que a esa edad decidió que nunca más, dejaría de hacer las cosas que por carencia, o por olvido a simplemente porque no se le dé importancia, dejamos de hacer o dejamos que la rutina, o simplemente los pretextos ; pasemos por alto hacer una ceremonia de gracias (este caso el pastel de cumple) por lo vivido, lo aprendido, y con la ilusión de lo que el nuevo año por vivir, nos traerá.

Hoy te invito un café, para hablar de cuantas cosas dejamos de hacer porque creemos que no tiene importancia, y realmente nos estamos perdiendo de celebraciones, oportunidades, y momentos de estar con los que amamos, celebrando la vida en vida, el estar juntos, y simplemente el poder saber que es una felicidad infinita que existamos,que cada mañana despertemos a nuevos milagros para nosotros y para los demás.....

Estoy a punto de celebrar mi cumple, con la misma ilusión que esa niña de 11 años que lo celebró por primera vez, porque quiso y porque decidió que nunca más nada le impediría celebrar el derecho a la vida.......felices celebraciones!!!!!

Gracias a los que ESTÁN...físicamente, con el pensamiento a la distancia, o en sus vidas, pero sobretodos aquellos que me acompañan en este día, con el Corazón.....Les Amo.....