miércoles, 13 de marzo de 2013

Cinco heridas que nos impiden ser uno mismo....



El amor viviente es amarte primero, para que puedas
amar a otros. Es cuidarte primero, para que puedas
cuidar a otros. Es hacer las cosas que sean buenas para ti,
para que seas feliz, sano y que sea un deleite estar contigo.
John Roger

        
Nuestra alma elige los padres y las circunstancias de nacimiento por razones muy precisas. Venimos a experimentar una serie de vivencias para sanar una serie de heridas y así integrar la personalidad con el alma. Venimos a aprender a aceptar y amar incondicionalmente partes de nosotros que hasta ahora han vivido ignoradas y con miedo.
        
 Somos atraídos hacia padres con heridas como las nuestras para recordarnos qué hemos venido a amar. Aprender a aceptar nuestras heridas es aprender a ser responsables y a amarnos incondicionalmente, y esa es la llave para la transformación y la sanación del alma.

 ¿Te has dado cuenta que cuando acusas a alguien de algo, esa persona te acusa a ti de lo mismo?....Revisa con la otra persona y aparte de sorprenderte, verás cómo te liberas de juicios.

 No aceptar nuestra herida, sentirnos culpables, con vergüenza o juzgarnos, es atraer circunstancias y personas que nos harán sentir no aceptados. Reconocer la herida no significa que nos guste, significa que, como seres espirituales que elegimos vivir la experiencia humana, nos permitimos experimentar esa herida sin juzgarnos y aprender de la vivencia. Mientras haya miedo, hay herida y hay un juicio o creencia que bloquea su sanación..... Cuando aprendemos a aceptar nuestras heridas estamos desarrollando el amor...

 La sanación se produce totalmente cuando nos aceptamos a nosotros. El perdón hacia uno mismo es lo que finalmente nos sana  y para eso hay que aceptar que uno mismo es responsable de lo que ocurre y asumir que ha acusado a otros de hacer lo que uno mismo hace a los demás.

 En el fondo, todos somos humanos y aceptar nuestras limitaciones es lo que nos hace humildes y nos permite descubrir nuestra herencia divina.


Las cinco heridas del alma más comunes son:

Ø El rechazo
Ø El abandono
Ø La humillación
Ø La traición
Ø La injusticia

 (Resumen del libro de Lise Burbeau)

No necesariamente tenemos las cinco heridas juntas, tu podrás identificarte cual alguna de ellas. Con humildad y sinceridad cada cual puede reconocer sus heridas. Reconocer nuestra limitación humana es el primer paso en el proceso de sanación. Si nos cuesta identificar nuestras heridas es porque nos ocultamos tras una máscara, que usamos para no ver ni sentir esa herida....

Hoy en nuestro café, te invito a mirarte en los ojos de esa persona que te saca de tus casillas, o con la cual te sientes un poco incómoda, quizás te ayude a identificar  las heridas que llevas en tu interior....que tengas un día muy bello....siguiendo con maravillosos regalos.... y mirando los milagros diarios.